El mazo de cables es el tercer elemento más pesado y costoso del vehículo, tras la batería y el motor. La arquitectura zonal resuelve esta limitación unificando conexiones locales en enlaces digitales rápidos.
Un sedán eléctrico convencional contiene unos 3.200 cables que suman 4.800 metros y 58 kg. Con 4 zonas, la longitud se reduce a 1.200 metros y el peso a 14 kg, eliminando 44 kg de masa muerta.
Los mazos de cables requerían más de 4 horas de labor manual por coche. Al ser modulares y cortos, subensamblajes como parachoques o puertas se cablean y testean antes de unirse al chasis, acortando tiempos un 65%.